Son un instrumento que se caracteriza por ser de pago flexible, permitiéndonos disponer y devolver el dinero cómodamente. Con ellas podemos, independientemente del nivel de liquidez que tengas, realizar compras y disponer de cash. Con estas tarjetas cada importe que devolvemos se convierte de nuevo en cantidad de la que podemos disponer nuevamente.
Habitualmente las comercializan los bancos, también pueden estar asociadas a cadenas de grandes superficies, a empresas de transporte de viajeros cuyo respaldo lo encuentran a través de entidades financieras o por sus propias financieras, en general a plataformas de venta online.
Dicho esto, conviene informarse sobre estas tarjetas antes de usarlas ya que pueden ser algo complejas.
Sobre todo hay que prestar atención cuando las condiciones son especialmente atractivas
Por ejemplo un tipo de interés bajo (sobre el 2%) si no sabemos a que periodo se aplica este interés, si fuera un interés anual no habría problema, pero si es mensual al año podría superar un TAE del 24%.
O unos cómodos plazos para pagar, aunque sean cómodos pueden llegar a resultar caros ya que de estos plazos dependerán los intereses que vayas a pagar.
- Ha mes vencido, se devuelve la totalidad del crédito dispuesto al mes siguiente. En este caso la forma de pago no tendría interés.
- Si la forma de pago es aplazada si conlleva interés, y suelen ser elevados. El dinero dispuesto de crédito revolving se podrá devolver de dos formas:
- Pagar mensualmente un porcentaje fijo del crédito dispuesto (el porcentaje suele oscilar entre el 5% y 25%).
- Pagar mensualmente una cantidad fija hasta saldar la deuda (habiendo establecido unos pagos mínimos y máximos).
Es mejor asegurarse de que se nos permite cambiar la modalidad de pago en cualquier momento y estar siempre atentos a los tipos de interés que nos cobren.
Cuanta más pequeña sea la cuota más tiempo tardaré en pagar la deuda y hay que saber que por ello pagaré más interés.
